POESÍA ESTANCIAL

Dirigido a los lectores que siguen esta página

Con mucho placer comunico, que en las direcciones en las cuales "experimento poeticamente" descubrí una fuente inagotable en la
hipótesis para mis trabajos. Ella me brinda la libertad necesaria para tratar temas, que a mi parecer, de muchas maneras ocupan un valor indiscutible en nuestras contradicciones, tanto e igual como en los diferentes estados psicológico- emocionales. Causas que nos afectan por razón de las variables naturales a los cuales estamos sujetos, y en consecuencia, medios que adjuntan a las aparentes respuestas sociales o filosóficas.
Por este motivo trascender y poner en duda al " Pienso, luego existo", recalcar al "Solo sé que nada sé", o poner incluso en duda al, "Ser o no ser". es para mí un atrevido reto.
Para decir, y afirmar luego que la única ley que sostiene al Todo Universal dice:
"Todo lo que es, deja de ser simultáneamente y es"

Sobre esta plataforma no existe condición permanente, y aquí es el arte, el que va desenmascarando a la armonía con sus ambiciones, a la destrucción con sus ambiciones, a la evolución como un constante juego de la duda... la optimación de estados, un legítimo impulso,
de sostener a determinados sistemas, como una fuerza, que trata de superar a otro sistemas, para afirmar en colaboración o en asimilación su espacio de supervivencia ... en conclusión, la inestabilidad de la perfección es la efectiva máquina... pequeña máquina del caos.
Desde el punto de la perspectiva cada aspecto tratado, es una duda, igual que la libertad que tiene el arte en su expresión de realzar o denunciar circunstancias tanto objetivas como subjetivas.
Sostener la realidad en las cuatro paredes de sus componentes, no significará que siempre estará ella, en esa composición esperada, sino, que puede estar en otras completamente contradictorias a las leyes de las ciencias conocidas; por este motivo el pintor, escultor,el artista audiovisual o ser humano cualquiera que se descubra y expresa lo que desea con su arte, tienen la capacidad de encontrar sendas, caminos, puertas, huecos, en las mutaciones que nacen de su inspiración.
Una prueba más de nuestra vinculación con los componentes energéticos que nos atraen o nos repelan
Pero, sobre todo el poeta, tiene una de las armas más efectivas para llegar hasta la médula misma de otros pensamientos, y esta es... la palabra, que independiza y navega; y crea estados emocional-visuales en personas que jamás el poeta mismo, sabrá siquiera de su existencia. Sin embargo este sistema de diferentes símbolos refugiados en las palabras despertarán en el lector diferentes imágenes y sentimientos, reacciones dimensionales que ocuparán un valor, únicamente para el afectado... si deja libre su abstracción.

"Todo lo que es, dejará de ser simultáneamente y es"

Este valor existe desde los más elementales sistemas hasta llegar a las más complicados e incomprensibles, así pues, de aquí en adelante que disfruten o disgusten de las bifurcaciones que yo haré con la serie "hipótesis".... cordialmente, Éclides

martes, 7 de diciembre de 2010

EL FINAL DE LA POSTMODERNIDAD

Por Pablo Paniagua

EL FINAL DE LA POSTMODERNIDAD Y EL ADVENIMIENTO DE LA ÉPOCA SUPERMODERNA

 



¡La Postmodernidad ha muerto!

Hoy se habla de la Postmodernidad como si todavía estuviéramos inmersos en ella, cuando hace tiempo quedó atrás.

En todas las épocas de la historia el arte ha sido un reflejo de su tiempo y una manifestación que nos sirve para estudiar los comportamientos sociales y culturales, y en dicho sentido, para entender la Postmodernidad y certificar su muerte, es preciso comprender, a su vez, el siguiente proceso evolutivo: Modernidad – Postmodernidad – Supermodernidad, en su dimensión artística, para luego llevar el modelo a su escala social y política. También, he de aclarar, es más preciso utilizar los términos como están propuestos, en vez de Modernismo, Postmodernismo y Supermodernismo, por el simple hecho de que el Modernismo es una corriente artística surgida entre los siglos XIX y XX, que también se conoce con los nombres, según los países, de Art Nuveau, Modernisme y Jugendstyl, y por ello Modernismo y Modernidad no son lo mismo, pues el primero se refiere a una corriente artística y el segundo a una época de la Historia del Arte, de tal modo que, para igualarlos en un mismo plano lingüístico y conceptual, son más acertados los términos propuestos. Respecto al término “hipermodernidad”, que hoy en día emplean algunos filósofos, como por ejemplo Gilles Lipovetsky, es del todo erróneo, pues para utilizar el prefijo “híper” primero habría que haber pasado por lo “súper”, nomenclatura evolutiva necesaria y aplicable en este caso.

Para ordenar este ensayo, en el punto primero –I– abordaré la antedicha evolución en su faceta artística; en el punto segundo –II– veremos que la misma sintomatología se repite en los aspectos sociales y políticos; y en el punto tercero –III– ofreceré mis conclusiones sobre la actual Época Supermoderna.
I

Hoy, con la perspectiva del tiempo pasado, un tiempo que dejaba de ser presente para convertirse constantemente en futuro, como una mutación de sí mismo, como fundamento del cambio, podemos abordar para comprender, desde esta distancia, todos los sucesos artísticos del siglo XX en lo que a las artes visuales se refiere, a partir del concepto de “Dispersión del arte”.

Tenemos que considerar el arte del siglo XX como una entidad en constante evolución, tratando de superarse a sí misma a un ritmo frenético, en una lucha por descubrir todas las formas expresivas y de representación posibles que el ser humano pudiera crear, haciendo un paralelismo con el progreso científico y tecnológico, por medio del cual la Humanidad llegaría a conocer lo hasta ahora no conocido como una conquista más de la evolución.

Entre finales del siglo XIX y principios del XX aparece en Europa el Arte Moderno, en el instante en que el artista deja de copiar la realidad, para acabar inventándola, en ese afán aventurero de crear lo inexistente como fin último de esa evolución ilimitada. En ese momento, los sucesos artísticos se dan de acuerdo a una serie de parámetros estilísticos, que los conforman como determinados movimientos con una evidente preponderancia dentro de su medio. Estos movimientos artísticos se suceden unos a otros, según van surgiendo diferentes formas de expresión y representación de una realidad nueva, descubierta o inventada. Pero, para hacer utilizables estos términos de manera conjunta, podríamos decir que la expresión artística se da representada de manera objetual o conceptual, según sea su determinada carga.

En un principio el Arte Moderno se vio expresado, fundamentalmente, de manera objetual y enmarcado en un territorio llamado europeo, o sea, concentrado en un lugar geográfico preciso (principalmente en París) en eso que se denominarían Vanguardias Históricas, si bien esa determinación territorial no era del todo exclusiva, pues en Alemania, Austria e Italia antes de la primera guerra mundial, en Suiza durante ella, y en Rusia entre los años 1909 y 1925, hubo una importante actividad vanguardista, pero de ninguna manera tan poderosa como en la ciudad del Sena.

En 1916, en la ciudad de Zurich, aparece el Movimiento Dadaísta, propuesto por Hugo Ball y luego encabezado por el pensador Tristan Tzara, que junto con un grupo de artistas hacen realidad la revolución que preconiza el fin del arte o el antiarte. Pero la ruptura definitiva con la esencia objetual se dio en el año 1917 con Marcel Duchamp, cuando elige un objeto cotidiano para exponerlo y firmarlo como obra de arte: un hecho de vital importancia en la futura trayectoria del Arte Moderno, que en ese preciso instante no supuso más que una provocación, pero que, a la larga, cambiaría el curso de la historia.

El fin de Dada no se hizo esperar, debido al choque ideológico entre dos gurús, el citado Tzara y André Bretón, mentor del Surrealismo, con lo que muchos de los artistas integrados en el dadaísmo se pasaron a las filas de la revolución surrealista.

Si Dada suponía una negación de la realidad impuesta por los poderes dirigistas de la sociedad, el Surrealismo reivindicaba la realidad de lo irracional.

Hasta aquí, el “estado de concentración” que se daba en el mundo del arte era algo evidente, pero con la llegada de la Segunda Guerra Mundial, en 1939, empieza la “dispersión del arte”, al menos en su etapa geográfica. Aquellos movimientos artísticos que se sucedían han de abandonar la escena donde se desarrollaban, acabándose para dar paso a otros nuevos. El epicentro del mundo del arte sería ahora la ciudad de Nueva York, aunque en Europa, tras el final de la guerra, la actividad creadora continuaría pero ya no de forma tan arrolladora como en tiempos pasados. Se pasó de la “Escuela de París” a la “Escuela de Nueva York” y a la bipolaridad en el dominio de los sucesos artísticos.

En los Estados Unidos de América surgió con fuerza, en torno al año 1945 (y no sin apoyo del Estado) el Expresionismo Abstracto, como primera tendencia genuinamente americana y como última manifestación estética del Arte Moderno; tras ésta, a partir de 1955, aparecerían el Pop Art (europeo y estadounidense), la llamada Nueva Abstracción o Abstracción Postpictórica (que más tarde competiría con diversas abstracciones europeas como Grupo Cobra e Informalismo), el Op Art y el Minimal Art. En las tendencias norteamericanas ya se aprecia una ruptura estética más cercana a planteamientos conceptualistas, y en el caso del Pop Art cierto “neodadaismo” en la reproducción de algunos trabajos, en los que la mano del artista ya no está presente, y un claro comportamiento postmoderno por la influencia iconográfica de la sociedad de consumo. Aquí, ya podemos hablar del inicio de la Postmodernidad y señalar al Pop Art como su primera manifestación artística. En aquella época también aparecen las artes del cuerpo (happening, performance, etc) y el “concepto” en sus distintas manifestaciones empieza a tomar relieve en la escena artística.

Se da, entonces, otra ruptura sobre la concentración que ya no es meramente de lugar, sino de contenido. Es el concepto que entra en escena, la herencia de Duchamp y el Movimiento Dadaísta. El concepto se concreta cuando se abandona la improvisación dadaísta, para hacer un planeamiento previo de lo que hay detrás de la idea, y no la idea en sí. Como resultado, a partir del año 1969 comienzan las exposiciones de Arte Conceptual como tal, viéndose legitimada esta tendencia en el año 1972 en la Documenta 5 de Kassel.

La competencia entre el “concepto” y el “objeto” está servida en forma de lucha fratricida entre dos elementos que son como el aceite y el agua, que al ser incompatibles provocan la dispersión de sus sustancias. Así comienza el verdadero camino hacia la “dispersión del arte”, que no es más que el tránsito del principio de la dispersión hasta la dispersión total y el triunfo del concepto sobre el objeto, en lo que podríamos llamar Supermodernidad, que es el estado en el que ahora nos encontramos.

En la Postmodernidad se da la citada lucha entre el objeto y el concepto, a través de un conjunto de discursos que pugnan por imponerse, fundamentados en la defensa o el ataque a la mimesis de la realidad. La actividad artística, a su vez, se empieza a diseminar en diferentes puntos geográficos y el eclecticismo de las formas de expresión–representación se conforma como la tónica generalizada. El arte se empieza a dispersar poco a poco, hasta llegar a ser un modo de expresión propio del mundo occidental que se implanta a nivel planetario, con el triunfo final del concepto sobre el objeto.

La Supermodernidad está caracterizada por la mundialización del arte en la cultura global occidental, en la que tienen cabida multitud de artistas de diferentes lugares del planeta, que trabajan, sobre todo, en referencia al concepto. Vemos, así, que los diversos estados de la Historia del Arte tienen paralelo con el desarrollo de la sociedad occidental en el transcurrir del siglo XX, pues el arte es una manifestación como reflejo emanado de un mismo cuerpo.

No entro a valorar en este punto la supuesta crisis de la sociedad globalizada, ni la crisis del arte expuesta de manera tan locuaz por Jean Baudrillard, simplemente unifico la historia del arte del siglo XX bajo los conceptos de “concentración–dispersión”, para explicar y marcar cronológicamente su accidentado transcurrir.
II

Si en el mundo del arte la Postmodernidad se identifica por la lucha entre el objeto y el concepto, y la separación territorial de las diferentes manifestaciones y el inicio de la comentada dispersión del arte, en el plano socioeconómico y político, la Postmodernidad, de igual modo, se identifica por la lucha entre Oriente y Occidente en lo que se denominó como Guerra Fría, con dos maneras distintas de entender los procesos económicos entre el capitalismo y el comunismo. Objeto-concepto en el arte, capitalismo-comunismo en el plano político y socioeconómico. Por consiguiente, el inicio de la Postmodernidad lo podríamos marcar en los años posteriores a la Segunda Guerra Mundial, con la reconstrucción europea y dentro del proceso de separación del mundo en dos bloques políticos.

La pugna entre el objeto y el concepto terminará con la supremacía del concepto en el mundo del arte a finales de la década de los 80, cuando en los diferentes eventos internacionales del arte, ferias y bienales, el concepto rebasa a las distintas expresiones objetuales, con una sensibilidad estética más acorde a los nuevos tiempos y frente a propuestas más envejecidas que quedan como referencia del pasado. En la esfera política y socioeconómica, de manera similar, el capitalismo, con la liberalización total de la economía, se impone como modelo mundial predominante frente a un comunismo fracasado, con el final de la Era Soviética y la caída simbólica, en 1989, del Muro de Berlín.

Si en el mundo del arte, al final de la Postmodernidad, la dispersión de los diferentes centros creadores se da a nivel planetario, en el plano socioeconómico y político cobra relevancia la mundialización del liberalismo económico como modelo, en lo que se define como “globalización”. A partir de aquí, con la dispersión total del arte y con la globalización del modelo occidental, es cuando ya podemos hablar del inicio de la Época Supermoderna, a partir del año 1989, con la caída del Muro de Berlín (si bien los cambios entre épocas, Modernidad – Postmodernidad – Supermodernidad, siempre se producen como un proceso de transición en pocos años, con el atisbo de las primeras manifestaciones que terminan por tomar fuerza e imponerse como pauta).

Asimismo es fundamental, dentro este proceso que marca el inicio de la Supermodernidad, el surgimiento de un nuevo medio de comunicación e información global, a través de una red de redes que se da a conocer con el nombre de Internet, cuya aplicación abierta se empieza a implantar a partir del año 1992, con un proceso experimental previo que se inició en el año 1989 con el primer ISP de marcaje telefónico world.std.com. Ahora en Internet confluye y se desarrolla una nueva “cultura global” que expande las fronteras de la comunicación y la información de manera prodigiosa, algo totalmente inédito en la Historia de la Humanidad y como signo de la nueva Época Supermoderna.

Si en la Postmodernidad la sociedad occidental se ve influida en su desarrollo por la tecnología y las tendencias consumistas, en la Supermodernidad lo está bajo un consumismo exacerbado y la alta tecnología o hi-tech (telefonía móvil, computadoras, pantallas de plasma, productos cibernéticos, videoconsolas, discos compactos, nanotecnología, etcétera), en lo que representa un salto cualitativo respecto a anteriores avances tecnológicos. Ya la relación del humano con la tecnología es distinta, pues su dependencia pasa a formar parte de su manera de vivir como algo imprescindible.

Salta a la vista que la vida y las dinámicas sociales de la Postmodernidad no son las mismas, que a partir de los procesos globalizadores que se desarrollan tras la caída del Muro de Berlín, e hiere a la razón no percibir esta nueva realidad y seguir hablando de los tiempos actuales como si todavía estuviéramos instalados en una especie de Postmodernidad eterna, cuando las condiciones sociales, artísticas y políticas ya no son las mismas, y cuando los avances tecnológicos están cambiando los procesos evolutivos de la especie humana.
III

Habiendo ya certificado la muerte de la Época Postmoderna y su Postmodernidad, ahora explicaré mis conclusiones sobre la recién iniciada Época Supermoderna.

Un incierto pensador, como es Francis Fukuyana, tergiversando a Hegel, declaró el Final de la Historia viendo en el triunfo del “liberalismo económico” la solución a los problemas de la Humanidad, cuando dicho modelo político, que se basa en la avaricia, la usura y la especulación (donde se juega con la dignidad humana en casinos llamados bolsas de valores), triunfa con sus cimientos corruptos sobre el comunismo y es moralmente censurable cuando una minoría somete, por interés particular, a la mayoría de los habitantes del planeta. A este respecto, Gilles Lipovetsky se equivoca cuando dice que su mal llamada “hipermodernidad” se funda en cuatro principios, como son los derechos humanos, la democracia pluralista, la lógica del mercado y la lógica tecnocientífica; pues los derechos humanos de ningún modo son respetados por unas democracias (que más bien parecen dictaduras camufladas) que se desviven por el mantenimiento de un sistema económico tan injusto que favorece, exclusivamente, a los dueños del dinero; cuando dichas “democracias”, dominantes en occidente, hacen guerras ilegales que pisotean los derechos humanos que dicen se han de valer. Y es que la Supermodernidad, más bien, se identifica por la simulación que suponen los presuntos valores beneficiosos del liberalismo económico, las dictaduras disfrazadas como democracias, el respeto de los derechos humanos a conveniencia, y sí, aquí sí, la lógica tecnocientífica.

En la sociedad supermoderna el individuo se ve alienado por todo lo que conforma el sistema político-económico arriba expuesto, mediante una serie de dinámicas enajenadoras que se asumen como tipo de vida. Es la cultura del consumismo exacerbado y de la imagen que se desprende de lo material, del tanto tienes tanto vales, del dinero y la ostentación como sinónimo de éxito social, es la banalidad más absoluta infectando los cimientos de la misma sociedad.

Y es que, efectivamente, el triunfo del liberalismo económico supuso el hundimiento de las utopías, de los pensamientos que buscaban, en la evolución de la especie humana, un mundo más justo, libre y pacífico, ofreciendo, a cambio, un sistema económico salvaje que agranda las brechas de desigualdad económica, con el consecuente aumento de las masas de pobreza y la hegemonía de la injusticia como signo. Así pues, la Supermodernidad nace bajo la inercia enajenadora y la crisis embrionaria de un sistema económico que marca el camino hacia lo contrario que simboliza la utopía: la distopía.

A lo anterior debemos sumar que, tras la caída del Muro del Berlín y el desmantelamiento de los sistemas políticos comunistas, el mundo se volvió a dividir, esta vez, en dos bloques con una manera totalmente distinta de entender la realidad, y bajo el influjo de tradiciones marcadas por los mandatos de sus religiones dominantes. El proceso globalizador impuesto por Occidente, bajo las reglas de su orden económico y como forma de conquista cultural, es rechazado por parte de las sociedades musulmanas y de los regímenes políticos teocráticos, pero con cierta propensión retrógrada hacia postulados ultraconservadores. Se da, consecuentemente, una lucha de civilizaciones basada en el sentir de sus distintas religiones, cuando cada vez está más claro que los cultos monoteístas, cuyos dioses fueron inventados por los hombres para dar sustento y respuesta a las incógnitas sobre la existencia, sólo han servido para generar violencia y servir a lo contrario de lo que por lógica se desprende de los atributos que debería tener la divinidad, como son el amor, la misericordia y el respeto ajeno, de tal modo que ahora un islamismo intransigente, esquizofrénico, se vale de la violencia para alejarse de cualquier valor que pudiera ser avalado por un dios verdadero, en idéntico proceso al de Iglesia Católica a lo largo de su historia.

La falta de valores, la simulación, la alienación del individuo por el poder y por el sistema económico consumista, la adicción tecnológica y la esquizofrenia religiosa, son los valores de una nueva Época Supermoderna sumida en la banalidad. La especie humana, por lo visto, camina hacia la distopía. Habrá que esperar, mientras tanto, el nacimiento del hombre posthumano, ése que vivirá en paz en este planeta tras el derrumbe de la actual Humanidad.


Pablo Paniagua, a 20 de noviembre del 2010
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BIBLIOGRAFÍA:

El presente ensayo, para estar más acorde con el método propuesto por Michel de Montaigne, se aparta del academicismo que domina en el género y por ello ofrece la bibliografía consultada habiendo omitido las especificaciones al texto:

–Simón Marchán Fiz. Del arte objetual al arte de concepto (epílogo sobre la sensibilidad postmoderna). Ediciones Akal, S.A. 1988. Madrid, España.
–Mario De Micheli. Las vanguardias artísticas del siglo XX. Alianza Editorial S.A. 1988. Madrid, España.
–Edward Lucie-Smith. Movimientos artísticos desde 1945. Ediciones Destino S.A. 1994. Barcelona, España.
–Jean Baudrillard. La ilusión y la desilusión estética. Monte Avila Editores 1998. Caracas, Venezuela.
–Arthur Danto. El final del arte. “El Paseante” (décimo aniversario) 1995. Ediciones Siruela S.A. Madrid, España.
–Joseph Maria Montaner. La modernidad superada (arquitectura, arte y pensamiento del siglo XX). Editorial Gustavo Gili S.A. 1999. Barcelona, España.
–Jorge Juanes. El arte posthumano. “Artelugio” No 5, año 2002. Dirección de comunicación y difusión cultural Universidad Autónoma de Querétaro. México.
–Francis Fukuyama. El fin de la historia y el último hombre. Editorial Planeta 1992. Barcelona, España.
–Gilles Lipovetsky. Los tiempos hipermodernos. Ed. Anagrama 2006. Barcelona, España

7 comentarios:

Allek dijo...

Hola, después de otro tiempo he regresado con un nuevo texto..
te dejo un fuerte abrazo!
y desde ya felices fiestas!

SILVIA dijo...

Regreso de nuevo, con más ganas que nunca de estar con vosotros...
Un abrazo!!

FRANK RUFFINO dijo...

Pionero Poeta Estancial amigo (disculpa: traslado aquí mi comentario de mi blog verde y patriota pues estuve como un mes fuera del ruedo y hasta ahora vuelvo):

Gracias amigo por tu justa sinceridad. Así como lo dices: ya he recibido, desde hace tiempo, algunas amenazas solo por pensar diferente de la mayoría ovejuna y manipulada de mi país. Ni qué decir: el periódico El Florense (medio alternativo provincial fundado por este servidor en 1999 y de periodicidad mensual) tuve que dejárselo a un nuevo socio hace dos años pues la publicidad de gobierno la daban a cuenta gotas a causa de mis editoriales contra esta dictadura en democracia costarricense. He denunciado muchas cosas antes de que los medios de comunicación grandes den la noticia. Es solo un poco de periodismo interpretativo de mi parte y una gran dosis de patriotismo.

Abrazos fraternos en Amistad y Poesía verdaderas,

Frank.

FRANK RUFFINO dijo...

Vendré en los próximos días a leer y meditar sobre tu artículo "El final de la postmodernidad".

Abrazos,
Frank.

Anónimo dijo...

Gracias querido amigo por este año compartido.
Que en estas fiestas renazca el amor y la luz de la esperanza
Y los sueños se transformen en una bella realidad.
Besitos para ti querido amigo, que Dios te bendiga.
¡¡FELIZ NAVIDAD PARA TI!!

João Bosco Maia dijo...

Vagando nessas tantas ruas e mares virtuais, encontrei tua porta de amante das Letras aberta e iluminada - e entrei. Devo anunciar-me como um desses que diz "Oi, de casa! Trago aqui em minhas mãos a chave para dias melhores: escrevo e vendo livros!". Assim, venho te convidar para visitar o meu blog e conhecer as sinopses de meus romances, a forma de adquiri-los e, posteriormente, discuti-los. Três deles estão disponíveis inclusive para serem baixados em formato PDF.

Meu último romance, O folhetim das Sánchez (do luar às flores), se liga à bela Espanha, que não conheço, através de sua personagem-narradora. Lorena Sánchez é de Málaga. Neta, filha e irmã de prostituta, ela vem parar por acaso no Brasil, onde, através dos atropelos da vida, dá sequência à vida noturna de sua família. Fica aí até os oitenta anos, quando retorna enfim a sua amada Málaga. O Folhetim das Sánchez, com sua arquitetura interna, embora escrito por um homem, revela a delicadeza e outras cores da alma feminina.

Se porventura você conhecer um editor com o qual eu possa entrar em contato para uma possível publicação espanhola de meu livro, já ponho aqui o meu agradecimento.

Um grande abraço deste lado de cá do Atlântico!

João Bosco Maia – Pará-Brasil

PS - Para facilitar el entendimiento entre nuestras dos lenguas hermanas, el traductor pasó mis palabras y copio a continuación. (Mis disculpas por no hablar español)

Paseando por estas calles y mares virtuales, me encontré con tu amante puerta abierta de las letras y sistema de iluminación - y se fue. Debo anunciar a mí mismo como uno de los que dice: "Hola, les traigo casa aquí en mis manos la clave para mejores días: Escribo y vender libros". Por lo tanto, vengo a invitarlos a visitar mi blog y conocer la sinopsis de mis novelas, la forma de adquirir y luego discutirlos. Tres de ellos están incluso disponibles para su descarga en formato PDF.

Mi última novela, O folhetim das Sánchez (do luar às flores), se une a la bella España, no sé, a través de su personaje-narrador. Lorena Sánchez es el de Málaga. Nieta, hija y hermana de una prostituta, que ha dejado al azar en Brasil, donde, por medio del ajetreo de la vida, sigue la vida nocturna de su familia. Quédate ahí hasta los años ochenta, cuando por fin regresa a su Málaga querida. O folhetim das Sánchez, con su arquitectura interna, aunque escrito por un hombre, revela otros colores y la delicadeza del alma femenina.

Si por casualidad te encuentras con un editor con el que puede ponerse en contacto para una posible publicación de mi libro de español, ya que puse aquí mi agradecimiento.
Un fuerte abrazo desde este lado del Atlántico!

don vito andolina dijo...

Hola, bello texto, interesante reflexión, te encontré por medio de un blog común, si te gusta la palabra en el tiempo,la poesía, te invito al mio,será un placer,es,
http://ligerodeequipaje1875.blogspot.com/
gracias, buena tarde, besos múltiples...