domingo 11 de julio de 2010
La luz en la hipótesis de la sombra
detén el impulso de un alrededor sensorial
y mírame en el suelo escabroso… eres tú, y yo
tu sombra. En estas circunstancias
aproximó el viento lunar, un acertijo que suelta
su ingravidez de madre en parto…
desea consolar con su brisa de pájaro a tu sien…
expuso afirmativamente el sentimiento de la luz…
desde allí, expande la oscuridad, que empezó y que terminó…
esclava de tus pies, eso eres en tus partes…
mira que la sombra, somos los dos…
en elementos de una adaptación constante... dijo la luz.
Nada se detiene… fue el comentario mío,
un ligero pensamiento… una estimulación
porque nos aguarda mudo el destino…
a mi juicio… siempre en el allí variable de las cosas.
Observa detalladamente la unidad cósmica que existe,
al momento de no estar más…
la velocidad que se perdió en los dos… dijo la luz…
es parte, de otra paralela de la verdad.
La oscuridad está en cumbres casi inaccesibles
de nuestro mancomunar olvido,
al contemplar yo contigo, incontables escaleras del azar
colocadas, en forma perfecta debajo de la cabecera,
donde siempre duerme tranquila una inconsciencia…
capaz de separarnos con el abismo de la realidad…
ella me contestó.
Y de pronto insistí, mira luz,
¡cómo cambio tu tenacidad!, eres
en el mismo instante mi esclava.
¡Qué monstruosa belleza el infinito!
Me has demostrado que los instrumentos que medían
las claustrofobias de la creación… rodaron
vomitando tu eternidad…
unidos tú y yo… al ser la palabra tan solo…
anatomía de un silencio estupefacto buscando
cumbres infalibles en los riscos de la lógica.
Y si te doy la espalda… ¿qué pasaría?
luz que te impones
y me dejas mirar, siempre el final; pueda que seas
con tu increíble rapidez la otra cosa.
Tu destino natalidad relativa
torciendo a lo posición de lo antiguo.
Solo parentescos en el instinto de la inestabilidad
cuando mi sombra hincó
por la oscilación encegante de tu luz.
Abrí yo la puerta trasera de su ventana…
continué mi camino… y sin mucha diligencia pensé...
nosotros somos un callejón sin salida.
Frente al hecho inconfundible, la luz desmayó
en la inevitable frontera de los sentidos.
La miré, estaba en suelo…
en las argollas de un tiempo que ya no existía.
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1 comentarios:
Hermoso poema es un placer leerte.
querido amigo pasa por mi blog en la entrada Premios DARDOS te espera tu premio, espero lo aceptes con todo mi cariño.
besitos para ti
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