trataba de encontrar a su cabeza
de calavera ella misma…pues
la noche no la tenía más sobre sus hombros…
lentamente, sin pestañear apagaban sus ojos
al otro lado del abismo,
ella lentamente tanteaba por el suelo, él
mientras tanto, estaba ardiente sobre demasiada nada.
En la radioactiva neblina, predomina el infierno de Dante.
mientras que el cielo de la ingrata violencia
a la noche, en aquel último día
abría a su oscuro vientre… ella, muda testigo
… la misma
Fue un anterior triunfo fantasmagórico
de grandes dogmatismos,
de culturas que profesaron el genocidio
por el odio inculcado, a causa
de discriminación mental de la historia… contra
los desamparados, los inocentes o los débiles…
ahora no había más palacios de la superficialidad…
ni oligarcas pudriendo sentados
en el trono de la decadencia… pues en ese ahora
todo voló por los aires
no había de nada
para la reina quietud triste. Entre
las ruinas de aquella desolación planetaria
donde, ahora ella residía sola
junto a la estatua petrificada del sueño.
No había de nada en aquél último día.
¡Hasta que dejó de ser el pájaro!,
que en las mañanas a la vida despertaba…
el horizonte en bancarrota así era
… cayó envuelto en flamas hace poco rato…
¡cómo qué su deber será obligado!,
en un proceso de traumas
… acariciar cuerpos carbonizados…
soldados con restos
de vestimentas sureales de combate,
mujeres, viejos, niños
¡nada!, ratas ni perros ni gatos elegantes.
¡Qué colosal fue la explosión!
El cielo, antes cierto pacifista, hoy
sin después,
un pasado negociado para los disparados misiles
de los ignorantes… que lucharon supuestamente
por derechos humanos.
Un vientre en quietud y en ruinas
era todo lo qué dejó, el santiamén nuclear hongo
… de aquel entonces.
Demostró con su magnitud y devastadora claridad,
el interior de las otras épocas bestiales.
El alma agujereada en nosotros…
Sí caballeros, allí residía el silencio
dando dando saltos, pero en puntillas...
y en determinadas ocasiones
casi que colgó
como una baba en los labios… más… él
jamás tuvo garantía de perder sus escamas
y tener alas en nosotros, su reptil propagó
en cada salto un egoísmo idolatrado.
¿Más qué otra prueba es esta?,
como todo momento que comienza…
acabó y se arrastra.
Es tan simple aquella tregua monstruosa
del silencio
¿es aquél,... ahora un futuro?...
El viento limpiaba la cara inocente de la destrucción,
y los tiempos hermanaban con los estragos innatos
que habíamos dejado atrás por negligencia, allá…
en nuestra nada.
Patria tierra fructífera de la lejanía
inseminada con nuestros restos.
Los tiempos hermanaban con los estragos innatos
que habíamos dejado por negligencia.
Las cenizas descendían sin tener un dueño,
eran desérticos sueños
camino a la hendidura irreal de los tiempos.
En toda aquella desolación parió el consuelo a la fuerza...
solo un cuarto de luna apareció,
entre aquella coloreada bruma…
signo final de supervivencia.
¿Es aquél,.. ahora un futuro?.
Permitimos que la verdad, sea en juego
el envicio de nuestros ansiados juegos de azar.
¿cuántas veces pudo ser ella misma?...
la verdad... pobre ella... más no indefensa,
al contrario.... mortal; ¿pero sirvió de algo?...
¿o su síntoma, o su advertencia?
sin embargo el príncipe silencio en nosotros
oprimió, negó, rechazó
a su grito de protesta... y sí alguien recordaría
cuántos metieron a su cabeza en la pesadilla de la noche,
entonces, no se dieron cuenta que la oscuridad
detrás de una vitrina de maniquíes...
nos transformamos... fuimos ellos.
Nos transformaron en puras palabras sin actos...
nos transformaron y fuimos...
la ilusión de otros.
Esperando darles honores cuando cruzan
por las alfombras rojas.
¿Que razón para depender de ajenas promesas?
Antes de la gran explosión
callamos y caminamos como incrustados
en la luz, que irradiaba el ego en nuestras sombras...
callamos para ser los otros falsos seres,
moliendo a la mente en las máquinas
de la codicia y pretensión.
¿Ahora qué nos quedó?, después
de que la inmolación ocurrió
en lo que era,... él nosotros mismos...
salvajes marionetas de la manipulación.
Raza más blanca, credo de caza...
material esclavitud de la riqueza,
masacrada libertad del ser.
¿Ahora qué nos quedó?
si anteriormente sin mirar o sin saber
dejamos mil víctimas por nuestro camino.
Y si hablé de periferias
Ya la asesinamos sin cansancio
día a día todos los días… sin genialidad
de pluma, era la piedra de nuestra tecnología
la que arrasó con todo
La consumimos, al colmo de aburrirnos con ella...
en ella soltamos todo nuestro veneno
como si fuésemos aun los párvulos lindos
y para cambiar de humor arrasamos con todo
creando islas de arrogancia
en forma de continentes de banal poderío.
Por favor, ven conmigo para apedrearla... pues
a quién le importa, sí el colibrí
era el Quetzal... o la paloma... igual
a la noche se le está aflojando la cabeza.
¿Es aquél,... ahora un futuro?.
Una bailarina, así es la naturaleza muerta,
descrita como estas absurdas palabras…
que van a terminar en un río.
Un río y río escenario de un cenit terrorífico
de todas las épocas de las cuales
no aprendimos... !pero nada!
embotan por todas las orillas...
quién paró ya, tanto al consumo personal
como al armamentista, que acumularon las advertencias.
¿Es aquél,.. ahora un futuro?.
Así intentamos chantajear a la muerte.
Más el poder que nos dio ella para resistirla…
era nuestro testarudo engaño.
En realidad, una realidad estúpida.
La muerte heredó en forma rápida todo,
incluso lo que pudo ser
la vida natural de nuestros hijos…
5 comentarios:
Sin palabras. Sencillamente sublime. la obra de un genio poeta. Un beso!!!
Denso poema, pleno de contenido y reflexiones históricas y/o filosóficas, con un buen ritmo poético. Es un placer leerte. Un abrazo.
"Colosal explosión" Abrasada explosión para llevarme a la analogía de quien estaba ardiendo por la atración majestuosa.
Un abrazo con afecto para tí!
la muerte adopta el cuerpo de nuestra culpa.
un abrazo.
Me resultan interesantes tus blogs, las imágenes son fantásticas también, aun estoy descubriendo cosas por acá,
saludos,
Cíclopa
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